• Saltar al contenido principal
  • Saltar al pie de página

Reformas integrales Zaragoza

Hispana Proyectos, proyectos, reformas e instalaciones en Zaragoza

  • Ascensores
  • Reformas en Zaragoza
    • Reformas de baños
    • Reformas de cocinas
    • Reformas Pisos Zaragoza
    • Reformas Chalets y Adosados
    • Reforma de locales comerciales
    • Reforma de Comunidades Zaragoza
    • Reforma de Oficinas Zaragoza
    • Rehabilitacion de viviendas
  • Climatización
    • Instalación de Aire Acondicionado
    • Instalación de Calderas
    • Instalación de Calefacción
  • Arquitectura e Interiorismo
    • Estudio de Arquitectura
    • Interiorismo
  • Manitas en Zaragoza
    • Electricistas
    • Fontaneros
    • Pintores
  • Contacto
Inicio: >> Archivo de Guías y reparaciones

Guías y reparaciones

Cómo cambiar un fusible de casa

como cambiar un fusible

¿Se ha ido la luz de tu casa? Puede que hayas ido al cuadro eléctrico, has mirado los interruptores… y has descubierto que no son automáticos, sino fusibles de los de antes. No te preocupes, es sencillo, eso sí, conviene hacerlo con seguridad y conociendo los pasos adecuados para que no te lleves un calambrazo o algo peor. Hoy, te explico cómo cambiar un fusible paso a paso, vamos a ello.

Cómo sacar un fusible de la forma más segura

Lo primero que debes tener en cuenta es que un fusible no se cambia igual que un interruptor automático. El fusible es un dispositivo que se funde o se corta cuando pasa demasiada corriente por él, protegiendo así el circuito eléctrico y evitando incendios o daños en los electrodomésticos.

Por lo tanto, lo que realmente pasa es que se rompe internamente para interrumpir el paso de corriente. Para sacar un fusible de manera segura, hay que seguir unas normas básicas:

  1. Corta la corriente. Nunca manipules un fusible con la corriente conectada. Localiza el interruptor general de tu vivienda y apágalo. Si no lo tienes claro, puedes bajar todos los interruptores del cuadro para asegurarte.
  2. Usa guantes aislantes. Aunque la corriente esté cortada, los fusibles pueden acumular cierta carga. Es mejor prevenir usando guantes de goma o herramientas con mango aislante.
  3. Tipo de fusible. En las casas más antiguas encontrarás fusibles de tipo roscado o de cartucho cilíndrico. En las más modernas, lo habitual es que haya magnetotérmicos (los automáticos que se suben y bajan). Si tu instalación aún usa fusibles clásicos, es fundamental saber de qué tipo son para poder sustituirlos por uno compatible.
  4. Sácalo sin forzar. Para sacar un fusible, gira o tira suavemente según el modelo. Si notas que está muy duro o pegado, no lo fuerces. Algunos fusibles se extraen con un pequeño destornillador plano haciendo palanca con cuidado.
  5. No toques partes metálicas. Incluso sin corriente, es más seguro sujetarlo siempre por la parte aislada o con una herramienta.

Cómo cambiar un fusible paso a paso

Ahora que ya sabes cómo sacar un fusible de manera segura, vamos con el proceso completo para que puedas cambiarlo por completo.

1. Corta la corriente y localiza el fusible

Lo más importante es cortar la corriente eléctrica. Baja el interruptor general o desconecta el contador si está accesible. Así nos evitamos cualquier riesgo de descarga.

A continuación, abre el cuadro de fusibles o la caja donde se encuentra el portafusibles. En algunos casos está en la entrada de la casa, junto al contador, y en otros dentro del cuadro eléctrico principal.

Si tienes varios fusibles, fíjate en cuál corresponde a la zona donde se ha producido el corte (por ejemplo, si ha dejado de funcionar la luz de la cocina o el enchufe del salón). Puedes ayudarte de etiquetas o del propio manual de la vivienda si lo conservas.

2. Retíralo

como sacar un fusible

Una vez localizado, llega el momento de retirar el fusible fundido. Hazlo tal y como te he explicado en el apartado anterior: con la corriente cortada, sin tocar las partes metálicas y usando herramientas adecuadas.

Si se trata de un fusible roscado, desenróscalo girando en sentido contrario a las agujas del reloj. Si es de cartucho cilíndrico, normalmente basta con presionar y tirar suavemente hacia afuera. En cualquier caso, no fuerces nunca el mecanismo. Si el fusible está atascado o se deshace al manipularlo, pide ayuda a un electricista o a alguien con experiencia.

3. Instala el nuevo fusible

Con el fusible viejo ya fuera, toca instalar el nuevo. Asegúrate de que sea del mismo tipo y amperaje que el anterior. Esto es fundamental para que funcione correctamente y no haya sobrecargas.

Los fusibles están diseñados para soportar una determinada intensidad de corriente (por ejemplo, 10A, 16A, 25A…). Si colocas uno con un amperaje mayor, no saltará ante una sobrecarga y podrías dañar la instalación o provocar un incendio. Por lo tanto:

  • Si es de rosca, atorníllalo hasta que quede firme pero sin apretar en exceso.
  • Si es de cartucho, encájalo en el portafusibles con un pequeño clic.

Cuando esté bien colocado, echa un vistazo para que encaje correctamente y que no haya restos de polvo o material quemado en el interior del portafusibles.

4. Restaura la energía

Una vez sustituido el fusible, puedes restaurar la corriente eléctrica. Sube el interruptor general o reconecta el contador.

No toques el cuadro eléctrico durante unos segundos y observa si se restablece la luz en la zona afectada. Si todo vuelve a funcionar con normalidad, ya lo tendrías todo hecho, por lo que ya sabrías cómo cambiar un fusible de casa.

5. Comprueba que todo funciona correctamente

Solo quedaría verificar que el fusible cumple su función. Enciende los electrodomésticos o luces que antes estaban apagados y asegúrate de que todo responde como debe. Si el nuevo fusible se funde de nuevo al poco tiempo, puede que exista un problema eléctrico más grave: una sobrecarga, un cortocircuito o un electrodoméstico defectuoso.

En ese caso, no repitas el cambio sin más. Llama a un electricista para que revise la instalación y determine el origen del fallo.

¿Se puede cambiar un fusible sin un electricista?

Sí, puedes hacerlo tú mismo siempre que sigas las normas básicas de seguridad y tengas un mínimo de precaución. De hecho, cambiar un fusible es una de las reparaciones domésticas más sencillas, al alcance de cualquier persona con un poco de cuidado y sentido común.

Eso sí, hay algunos casos en los que sí conviene llamar a un profesional:

  • Si los fusibles se funden con frecuencia.
  • Si notas chispazos, ruidos o mal olor en el cuadro eléctrico.
  • Si la instalación es muy antigua o está en mal estado.
  • Si no estás seguro de qué tipo de fusible necesitas.

En el resto de situaciones, bastará con seguir los pasos que te he explicado. Ten siempre a mano un kit básico de fusibles de repuesto, guantes aislantes y una linterna (por si el apagón te deja sin luz), no te hace falta nada más.

¿Cómo puedo saber si un fusible de mi casa se ha fundido?

Existen dos maneras sencillas de comprobarlo: visualmente o con un multímetro digital.

La forma más rápida de saber si un fusible está fundido es mirarlo a contraluz. En los modelos de cristal o transparentes, se aprecia claramente si el filamento interior está roto o si hay un pequeño ennegrecimiento. En los fusibles opacos o cerámicos, puede que no se vea el interior, pero suele notarse por el olor a quemado o por el color del extremo.

Para una comprobación más precisa, utiliza un multímetro digital (también llamado polímetro).

  1. Colócalo en modo de continuidad o resistencia (ohmios).
  2. Toca cada extremo del fusible con las puntas del multímetro.
  3. Si el aparato marca 0 o un valor cercano, el fusible está bien.
  4. Si marca OL, ∞ o no hay continuidad, está fundido.

Ahora ya sabes cómo cambiar un fusible de casa sin necesidad de llamar a un técnico. Solo necesitas seguir unas pocas normas básicas: cortar la corriente, retirar el fusible con cuidado, colocar otro del mismo amperaje y comprobar que todo vuelve a funcionar.

Cómo rehabilitar una casa antigua de pueblo

como rehabilitar una casa antigua de pueblo

Rehabilitar una casa antigua de pueblo puede ser una de las experiencias más gratificantes que existen, puedes recuperar un pedazo de historia de tu familia. Pero antes de empezar, conviene tener claro que rehabilitar una casa vieja no es lo mismo que reformar un piso en ciudad. Las estructuras son antiguas, los materiales son más tradicionales, hay normativas urbanísticas más concretas y puede incluso tener protección patrimonial.

Hoy, os explicamos cómo rehabilitar una casa antigua de pueblo paso a paso para que puedas emprender bien este tipo de proyecto. Empecemos.

Cómo rehabilitar una casa vieja paso a paso

1. Evaluación y planificación

El primer paso es evaluar el estado real de la casa. Aquí no basta con una visita rápida y pensar que parece que está bien. Las casas de pueblo antiguas suelen tener problemas en la estructura, humedad, filtraciones o instalaciones obsoletas.

Lo ideal es contar con un arquitecto o aparejador que haga un estudio técnico de la vivienda. Este profesional analizará los cimientos, muros, tejado, forjados y carpinterías, y te dirá qué partes se pueden conservar y cuáles hay que sustituir. Un informe profesional te servirá también para calcular el coste real y decidir si te compensa más rehabilitar una casa vieja o derribarla y construir una nueva.

También deberías consultar al ayuntamiento del pueblo para ver si hay alguna limitación urbanística. Para acabar de planificar, deberías definir ya si va a ser una reforma integral o parcial, y el presupuesto disponible para el proyecto, así como la financiación. En este punto es importante incluir imprevistos (mínimo un 10-15% del total), ya que en las casas antiguas hay bastantes sorpresas.

2. Permisos

Una vez tengas todo definido, ya puedes tramitar los permisos de obra, importante porque si no lo haces te puede acarrear una sanción o que te paralicen las obras. Si vas a realizar reparaciones simples o cambios sin alterar la estructura, bastará con una licencia de obra menor. Dependiendo de lo que sea a veces ni te hará falta licencia, pero revísalo por si acaso.

Si hay derribos, cambios en la distribución, ampliaciones o trabajos estructurales, necesitarás una licencia de obra mayor. El arquitecto puede ayudarte con la documentación técnica necesaria: memoria, planos, presupuesto y, en algunos casos, proyecto visado por el colegio profesional.

3. Derribo y saneamiento

como rehabilitar una casa vieja

En las casas antiguas de pueblo, el derribo parcial y el saneamiento son fundamentales antes de comenzar la reconstrucción. Tendrás que quitar los muros inestables, falsos techos deteriorados, tabiques, las carpinterías que estén podridas y cualquier otro elemento que sea un riesgo.

Aquí se suele aprovechar para limpiar las humedades, retirar escombros y sanear cimientos y muros de carga. Se revisará si hay grietas, termitas, hongos, humedades por capilaridad… básicamente problemas muy comunes en casas rurales que han pasado años sin mantenimiento. Una vez limpio el espacio, se puede empezar de verdad con la rehabilitación.

4. Reformas estructurales

Las reformas estructurales incluyen todo lo que afecta a la estabilidad del edificio:

  • Refuerzo de cimientos y muros de carga.
  • Sustitución o saneamiento de vigas de madera.
  • Rehabilitación del tejado.
  • Reposición de forjados entre plantas.

Si la casa es muy antigua, quizás se te recomiende sustituir algunas estructuras por materiales más resistentes, aunque se intente conservar el estilo original de la casa. Por ejemplo, se puede mantener el aspecto rústico con vigas vistas, aunque sean nuevas, o recuperar muros de piedra natural limpiando y rejuntando las juntas.

5. Reformas de instalaciones

Una vez asegurada la estructura, ya se pueden modernizar las instalaciones, lo que viene siendo la fontanería, electricidad, calefacción y climatización, y saneamiento. Ninguna de estas suele estar en condiciones en una vivienda antigua, así que conviene renovarlas completamente.

Si el pueblo no cuenta con red de gas natural, lo mejor es instalar aerotermia, placas solares o biomasa. Cada vez más propietarios apuestan por sistemas sostenibles, ya que permiten ahorrar energía y ganar confort. También es el momento de aislar térmicamente los muros y el tejado, algo esencial en casas rurales donde el frío y la humedad suelen ser un problema.

6. Acabados

como rehabilitar una casa

Cuando la casa ya está estructuralmente sólida y con las instalaciones nuevas, llega la parte más visible, los acabados. Aquí entran revestimientos, suelos, carpinterías, y pinturas.

Puedes optar por un estilo tradicional (piedra, madera, barro cocido) o combinar lo antiguo con lo moderno, manteniendo algunos elementos originales y contrastándolos con líneas más actuales. Nuestro consejo es que intentes respetar los materiales y colores típicos de la zona. No solo por estética, sino también por integración con el entorno y por posibles normativas locales.

7. Decoraciones

Es la última fase pero la que más soléis disfrutar, la decoración. Por supuesto depende de tus gustos, pero puedes jugar con la mezcla entre lo rústico y lo contemporáneo, recuperando puertas antiguas, vigas originales o muebles restaurados.

Una buena iluminación también puede realzar las texturas naturales de los materiales. Además, los textiles (alfombras, cortinas, mantas) aportan calidez y ayudan a mejorar el confort acústico y térmico. Y si la casa tiene un patio o jardín, no lo descuides, una zona exterior bien cuidada aumenta el valor del conjunto y queda perfecto.

¿Cuánto cuesta derribar una casa vieja en un pueblo?

De media, el precio de derribar una vivienda de tamaño medio (unos 100 m2) ronda los 10.000 euros, aunque puede oscilar entre 8.000 y 15.000 euros según la zona y la dificultad.

De todas formas, el coste de derribar una casa vieja en un pueblo depende de su tamaño, del tipo de estructura y de si hay que retirar materiales peligrosos como amianto o plomo. El presupuesto que os hemos comentado suele incluir ya la demolición, la retirada de escombros y el transporte a un vertedero autorizado. Si la casa tiene una estructura de piedra o muros muy gruesos, el precio puede aumentar.

Os aconsejamos que antes de decidir si rehabilitar o derribar, pidas dos presupuestos a empresas distintas para comparar, por que te puede salir bastante rentable.

¿Cuánto cuesta rehabilitar una casa rural en total?

El precio de rehabilitar una casa varía enormemente en función del estado en el que se encuentre la vivienda y los materiales que elijas. Como orientación general, el coste medio se sitúa entre 600 y 1200 euros por metro cuadrado. Esto significa que una casa de 120 m2 puede requerir una inversión de entre 72.000 y 144.000 euros, sin contar mobiliario ni decoración. Este rango es tan amplio por varios factores:

  1. Estado de la estructura original.
  2. Necesidad o no de reforzar cimientos o tejado.
  3. Nivel de aislamiento térmico y acústico deseado.
  4. Tipo de acabados y calidades.
  5. Mano de obra y accesibilidad de la obra (no es lo mismo rehabilitar en un pueblo accesible que en una aldea sin acceso directo).

Para rehabilitar una casa vieja de pueblo sin pasarte con el precio recuerda que tienes que priorizar lo esencial, es decir, estructura, tejado e instalaciones.

¿Merece la pena rehabilitar una casa vieja?

Sí que merece la pena, pero no siempre.

Si sabes cómo rehabilitar una casa vieja de pueblo puede ser una inversión excelente. Por un lado, revalorizas un inmueble que probablemente estaba en desuso y conservas un patrimonio arquitectónico con encanto. Por otro, consigues un hogar único, con personalidad y construido a tu medida.

Aún así debes tener en cuenta los contras, que mayoritariamente suelen estar relacionados con el dinero. Está claro que rehabilitar una casa antigua no es barato, y también puede haber algún coste imprevisto.

Lo que sí es seguro es que una casa rehabilitada tiene más valor que una vieja en ruinas. Y además, si optas por materiales sostenibles y eficiencia energética, podrás recuperar parte de la inversión en pocos años gracias al ahorro en consumo. Si la vivienda tiene un valor sentimental (puede ser de tus abuelos la casa), es algo que pesa bastante en tu decisión.

Cómo poner una estantería en la pared

como montar estanteria

Las estanterías son una de esas cosas que nunca sobran en casa. Sirven para organizar, decorar y aprovechar al máximo el espacio vertical. Sin embargo, mucha gente se pregunta cómo poner una estantería en la pared sin que acabe torcida, poco segura o, peor aún, arrancándose con el tiempo.

Es fácil, pero ten paciencia, aquí os cuento cómo montar una estantería como un auténtico manitas, incluso si nunca has usado un taladro en tu vida. Vamos a ello.

Herramientas para montar una estantería

Aquí tienes la lista básica:

  1. Taladro eléctrico: imprescindible para hacer los agujeros donde irán los tacos y tornillos.
  2. Nivel de burbuja o láser, necesario para que quede recto.
  3. Metro o cinta métrica: para medir la distancia entre soportes y calcular la altura correcta.
  4. Lápiz.
  5. Destornillador o atornillador eléctrico.
  6. Martillo.

Cómo poner una estantería en la pared paso a paso

Ahora que ya tienes todo lo necesario, vamos a como montar una estantería.

1. Ubicación y medidas

Lo primero es pensar dónde quieres colocar la estantería. Por lo tanto, define su función, ¿será decorativa, para libros pesados, para el baño o para la cocina? Ten en cuenta también la altura, tiene que ser cómodo de llegar y, una vez tengas todo esto, toma medidas con el metro para ver que quepa bien, y que las baldas no entorpezcan ventanas, puertas o interruptores.

Un truco es colocar la estantería en el suelo, junto a la pared donde irá, para visualizar el resultado final, te lo recomiendo.

2. El tipo de pared

No todas las paredes son iguales, y de esto dependerá la resistencia y los tacos que vas a usar. Identificar el tipo de pared es importante para montar la estantería de forma segura:

  1. Pared de ladrillo u hormigón: la más resistente. Aguanta peso sin problemas si usas tacos de expansión.
  2. Pared de pladur (cartón yeso): más delicada. Necesitarás tacos especiales tipo paraguas o de basculante.
  3. Pared hueca: si al golpear suena a vacío, tendrás que reforzar el anclaje.

3. Señaliza los puntos para perforar

Con la ubicación decidida y el tipo de pared verificado, llega el momento de marcar dónde irán los agujeros:

  1. Usa el nivel de burbuja o láser para trazar una línea recta.
  2. Señala con el lápiz los puntos donde irá cada soporte.
  3. Revisa dos veces las medidas antes de taladrar: más vale invertir unos minutos en comprobar que después tener que tapar agujeros que no te han servido.

4. Taladra y pon los tacos

Ya con las marcas hechas, coge el taladro y selecciona la broca adecuada al diámetro de tus tacos:

  1. Perfora despacio, manteniendo el taladro perpendicular a la pared.
  2. Quita el polvo del agujero con un soplido o una pequeña brocha.
  3. Introduce el taco golpeando suavemente con el martillo hasta que quede al ras de la pared.

Los tacos son los que realmente darán firmeza a los tornillos y soportes. No te saltes este paso ni los elijas demasiado pequeños.

5. Fija soportes

como poner una estanteria en la pared

Llega el turno de los soportes, que serán la base de la estantería. Colócalos en los agujeros ya preparados, atornilla con firmeza usando el destornillador o un atornillador eléctrico, y comprueba con el nivel que ambos soportes queden alineados antes de apretar del todo.

Si se trata de una balda flotante (con herrajes ocultos), el procedimiento es similar: primero anclas las piezas metálicas a la pared y luego insertas la balda.

6. Poner la estantería sobre el soporte

Por fin llega el momento de poner la estantería sobre los soportes:

  1. Asegúrate de que encaja correctamente.
  2. Si el estante es de madera, aprieta los tornillos laterales o inferiores que lo fijan a los soportes.
  3. Comprueba la estabilidad presionando ligeramente con la mano.

Una vez colocada, ya solo tienes que decorarla como tu quieras con libros, plantas, marcos o lo que decidas.

Consejos para montar la estantería de forma segura

Una vez ya sabes cómo poner una estantería, lo importante es que no solo quede bonita, sino que también sea resistente. Para ello:

  • No sobrecargues el estante, hay que tener cuidado con el peso máximo que puede aguantar.
  • Usa siempre tacos adecuados al tipo de pared: de nada sirve un tornillo grande si el taco no sujeta.
  • Mantén la alineación. Queda bastante feo un estante torcido, además, se repartiría peor el peso y se podría soltar.
  • Revisa de vez en cuando, apretando tornillos y soportes para evitar holguras.
  • Si es una estantería infantil, fija siempre a la pared los muebles altos para evitar vuelcos.

¿Cuál es la forma más resistente de fijar el estante a la pared?

La fijación más resistente siempre será la que combine una pared sólida (ladrillo, bloque u hormigón) con tacos de expansión de calidad, adecuados al grosor de la pared, y soportes metálicos robustos fijados con tornillos largos.

Si necesitas que la estantería aguante mucho peso (por ejemplo, una biblioteca llena de libros), te recomiendo que combines estas 3 cosa, es lo mejor. También puedes reforzar con soportes intermedios en baldas largas para distribuir mejor la carga.

¿Cómo puedo fijar muebles a la pared sin taladrar?

No siempre se puede taladrar, ya sea porque estás de alquiler, o porque la pared es delicada o que simplemente quieras una solución temporal. En esos casos, tienes varias alternativas:

  • Cintas adhesivas de doble cara de alta resistencia, que aguantan objetos ligeros como estantes decorativos o pequeñas repisas.
  • Soportes adhesivos con ventosa, ideales para baños y cocinas.
  • Ganchos y fijaciones con adhesivo líquido: una opción fuerte para cuadros y pequeños estantes.
  • Patas auxiliares. Algunos muebles incluyen apoyos que descargan parte del peso en el suelo, reduciendo la necesidad de taladrar.

Ahora ya sabes cómo poner una estantería en la pared de manera correcta, segura y sin complicaciones. Ya te he contado las herramientas que necesitas, los pasos detallados y los mejores trucos para que quede recta y resistente. ¡Espero que os haya sido útil!

Cómo cambiar el suelo sin obras

como cambiar el suelo de una casa

¿Quieres renovar el aspecto de tu casa pero solo de pensarlo te viene a la mente polvo, escombros y semanas de obras? Tranquilo, no eres el único. Cada vez más personas quieren saber cómo cambiar el suelo sin obras, porque hacerlo con métodos tradicionales implica tiempo, permisos y un buen presupuesto.

Hoy tienes una buena variedad de materiales y técnicas que te permiten darle un giro completo al suelo de tu hogar sin levantar el que ya tienes. Veamos todas las opciones.

¿Qué tipos de suelos se pueden instalar sin obras?

Los suelos más utilizados para hacer un cambio sin obras son estos 5:

  1. Suelos vinílicos o de PVC. Lo mejor para reformas rápidas. Ligeros, resistentes al agua y fáciles de limpiar, se presentan en losetas o lamas que se colocan directamente sobre el suelo existente. Su sistema de clic o adhesivo permite un montaje sencillo y rápido.
  2. Suelos laminados. Parecen madera, pero en realidad están formados por varias capas prensadas con un acabado muy realista. También se instalan mediante sistema de clic, lo que los convierte en una de las opciones más usadas para cambiar el suelo sin obras.
  3. Moqueta en losetas. Aunque no es tan popular aquí en España, la moqueta modular sigue siendo una solución práctica en oficinas y espacios donde se busca confort acústico. Se coloca sin obra, simplemente pegando o encajando las losetas.
  4. Suelos de caucho o linóleo. Perfecto para gimnasios, habitaciones infantiles o espacios de mucho tránsito. Son resistentes y aportan un plus de comodidad al caminar.
  5. Microcemento en láminas finas. A diferencia del microcemento tradicional (que requiere aplicación en capas y pulido), ahora existen versiones en láminas delgadas que se adhieren directamente sobre el pavimento existente.

Cómo cambiar el suelo sin obras paso a paso

Aunque cada material tiene sus particularidades, el proceso básico para instalar un suelo sin obras suele seguir las mismas fases. Aquí te detallo cada una para que no te pierdas.

1. Preparar la superficie

El primer paso es fundamental. No puedes colocar un suelo nuevo sobre uno que esté desnivelado, húmedo o sucio.

  • Limpieza profunda: aspira, barre y pasa una fregona bien escurrida para eliminar polvo, grasa y restos de suciedad.
  • Reparar desperfectos: si hay baldosas rotas o desniveles grandes, corrígelos con pasta niveladora.
  • Comprobar la humedad: si el suelo antiguo está en una zona húmeda (como sótanos o baños), coloca una lámina antihumedad antes de continuar.

2. Aclimatar el material

Un error muy común es abrir las cajas de suelo laminado o vinílico y empezar a colocarlo al instante. Mal hecho. Los materiales necesitan aclimatarse al ambiente donde se van a instalar:

  • Deja las cajas cerradas en la habitación al menos 48 horas.
  • La temperatura ideal ronda entre 18 y 25 grados.
  • No lo coloques justo después de una obra húmeda (como pintar o enyesar).

Con esto evitarás que las lamas se dilaten o contraigan de manera irregular, lo que provocaría juntas abiertas o levantamientos.

3. Instalar el nuevo suelo

como cambiar el suelo sin obras

Aquí empieza la parte más entretenida. Dependiendo del tipo de suelo que hayas elegido, podrás optar por:

  • Sistema clic: encajar las lamas unas con otras inclinándolas y presionando hasta oír el “clic”. Muy utilizado en laminados y vinílicos.
  • Adhesivo: algunas losetas vinílicas ya vienen con pegamento incorporado en la parte trasera. Basta con retirar la lámina protectora y presionar.
  • Colocación flotante: el suelo no se pega ni se atornilla al original, sino que se apoya encima. Es la opción más rápida y reversible, aunque no la recomiendo.
  • Empieza siempre desde una esquina recta de la habitación y coloca las lamas de forma que la luz natural entre en paralelo. Así se notarán menos las juntas.

4. Recortar las piezas para esquinas

Rara vez una habitación encaja al milímetro con las dimensiones de las lamas o losetas. Por eso, tendrás que recortar piezas.

Usa una sierra de calar o un cúter afilado (en el caso de suelos vinílicos), aunque por si acaso, mide dos veces antes de cortar para no desperdiciar material. Recuerda dejar una junta de dilatación de al menos 5 mm en los bordes, este es el margen que permite que el suelo se expanda con los cambios de temperatura sin que se levante.

5. Colocar los zócalos

El toque final para un acabado profesional es instalar los zócalos o rodapiés. Además de embellecer, sirven para cubrir la junta de dilatación.

  • Puedes reutilizar los antiguos si están en buen estado, aunque lo ideal es poner unos nuevos a juego con el suelo.
  • Se fijan con adhesivo de montaje o con grapas especiales.
  • Si quieres un plus para tu decoración y resaltar el nuevo pavimento, elige zócalos de un color que vaya a contrastar con el suelo.

Con esto ya sabes cómo cambiar el suelo sin obras, así no tienes que esperar semanas para un suelo renovado.

¿Qué es lo más barato para poner en el suelo?

Si quieres la opción económica y práctica y que además, aún te va a durar tiempo, lo mejor va a ser el suelo vinílico y de PVC.

Suelen costar bastante menos que el parquet o el laminado de alta gama y son de instalación rápida, ya que tú mismo puedes colocarlos sin necesidad de contratar a un instalador.

Son resistentes al agua, por lo que también van genial en cocinas y baños, donde otros materiales podrían hincharse o deteriorarse. También tienes bastante variedad, ya que imitan madera, mármol, piedra o cemento pulido con acabados muy realistas. Además, si en algún momento se daña una pieza, siempre puedes sustituirla. Esto es muy útil, por ejemplo, para cambiar una lama de suelo laminado o una loseta vinílica sin necesidad de renovar todo el suelo.

Cambiar el suelo ya no significa tener la casa patas arriba durante semanas ni gastar un dineral. Hoy es posible cambiar el suelo sin obras, de forma rápida, limpia y económica, gracias a materiales como el vinilo, el PVC o los laminados.

Cómo arreglar una mosquitera enrollable

como arreglar una mosquitera enrollable

Las mosquiteras enrollables son una solución práctica para mantener tu casa libre de mosquitos, moscas y otros insectos, sin tener que dejar de ventilar tu casa, algo bastante importante. Por otro lado, como cualquier sistema mecánico, con el uso o el paso del tiempo pueden presentar problemas: la tela se rompe, el muelle pierde tensión o el enganche deja de funcionar correctamente.

Aquí te lo explicamos todo para que puedas reparar la tuya sin necesidad de llamar a un técnico.

Herramientas para reparar la mosquitera

Aquí te dejamos unas herramientas básicas que te harán el trabajo mucho más fácil:

  1. Destornilladores: de estrella y plano, para desmontar la carcasa y los topes.
  2. Alicates: útiles para sujetar o retirar muelles, así como para manipular el tensor.
  3. Cúter o tijeras: necesarios para cortar la tela en caso de sustitución.
  4. Cinta métrica: imprescindible si vas a cambiar la malla por una nueva.
  5. Kit de recambio: muchos fabricantes venden rollos de tela, muelles o tensores de repuesto.

Los fallos en las mosquiteras enrollables

Veamos los problemas más comunes para ver si esto lo que te pasa, ya que es el primer paso para arreglar una mosquitera enrollable de forma eficaz. La mayoría de averías se concentran en tres áreas principales: la malla, el muelle y el sistema de enganche.

La malla está rota o deshilachada

Con el uso, la tela de fibra de vidrio o poliéster puede romperse, engancharse o empezar a deshilacharse. Aunque al principio se trate de un agujerito pequeño, conviene repararlo rápido, porque de lo contrario se agranda y pierde su función principal: impedir el paso de insectos. Para repararla tienes estas opciones:

  • Parche temporal. Tienes cintas adhesivas especiales para mosquiteras que permiten tapar pequeños agujeros.
  • Cambio parcial de tela: si la rotura está solo en una pequeña parte, puedes sustituir un solo tramo, se puede sustituir solo un tramo.
  • Cambio completo de la malla: lo más recomendable en general, sobre todo si ya tiene algún año.

Falla el muelle

El muelle es el mecanismo que permite que la mosquitera suba y baje suavemente. Puede perder tensión, quedar demasiado flojo o, por el contrario, tensarse en exceso y hacer que la tela se recoja de golpe.

Verás que ocurre esto con cosas muy sencillas, como que la mosquitera no suba sola, o que se enrolle demasiado rápido y de forma brusca o que se queda atascada a medio recorrido. La solución pasa por ajustar, tensar o incluso sustituir el muelle. Más abajo te explicaremos cómo hacerlo paso a paso.

Hay daños en el tensor o el enganche

El tensor o sistema de enganche es el que mantiene la mosquitera en posición una vez bajada. Si se desgasta o se rompe, la tela no queda fija y puede volver a recogerse sola.

Para repararlo, recoloca el enganche si se ha soltado y sustituye la pieza por un recambio compatible (suelen venderse en ferreterías o tiendas online).

¿Cómo puedo cambiar la tela de mi mosquitera de ventana enrollable?

Una de las reparaciones más frecuentes es el cambio de la tela. El proceso no es complicado, solo ten un poco de paciencia:

  1. Desmonta la mosquitera: retira la carcasa del marco con ayuda del destornillador.
  2. Extrae el eje: donde está enrollada la tela. Hazlo con cuidado para no dañar el muelle.
  3. Quita la tela vieja. Desenrolla por completo la malla y córtala si es necesario.
  4. Mide y corta la nueva: utiliza la cinta métrica para ajustar las dimensiones al marco. Deja un margen extra de unos 3 cm por cada lado.
  5. Coloca la tela nueva: fija un extremo al tubo con cinta adhesiva fuerte o grapas. Después, enrolla poco a poco la malla asegurándote de que quede recta.
  6. Monta de nuevo el eje y la carcasa. Comprueba que el muelle funciona y que la tela se despliega sin arrugas.
  7. Consejo: utiliza siempre una tela de fibra de vidrio resistente a rayos UV. Dura más y no se deforma con el calor.

Cómo reparar el muelle de una mosquitera

El muelle es la parte más delicada del sistema. Si está roto, lo más práctico es sustituirlo por uno nuevo del mismo modelo. Pero si solo ha perdido tensión, se puede reparar y ajustar. Como precaución, deberías usar guantes al manipular el muelle, porque puede saltar y provocar algún corte o golpe. Dicho esto, sigue estos pasos:

  1. Desmonta la mosquitera del marco.
  2. Retira con cuidado el tubo donde se enrolla la tela.
  3. Accede al extremo del muelle. Generalmente, va sujeto por una pestaña metálica o de plástico.
  4. Vuelve a enrollar el muelle en sentido horario si la mosquitera ha perdido tensión, o antihorario si está demasiado fuerte.
  5. Coloca de nuevo el tubo y haz una prueba para comprobar que la subida y bajada son suaves.

Cómo puedo tensar el muelle de mi mosquitera enrollable

Tensar el muelle es una de las operaciones más habituales cuando hablamos de arreglar una mosquitera enrollable. Simplemente:

  1. Baja la mosquitera hasta el final.
  2. Desmonta un lateral del cajetín donde está el eje.
  3. Gira el tubo del muelle manualmente en el sentido en que se enrolla la tela, unas 3 o 4 vueltas adicionales.
  4. Vuelve a encajarlo en su sitio.
  5. Prueba la mosquitera: si sube demasiado rápido, reduce la tensión; si sigue floja, añade más vueltas.

Te aconsejamos no tensar demasiado el muelle porque eso hará que dure menos, ya que puede provocar que se rompa antes de lo necesario.

Como ves, arreglar una mosquitera enrollable no es tan complicado si sabes dónde está el problema. Los fallos más comunes están en la tela, el muelle o el sistema de enganche, y la mayoría tienen solución rápida y económica con un poco de maña y las herramientas adecuadas. ¡Hasta la próxima!

Cómo renovar la fachada de mi casa

como renovar la fachada de mi casa

Renovar la fachada es una forma de proteger tu vivienda y aumentar su valor. La primera impresión que se lleva cualquiera que visite tu hogar empieza por cómo luce la parte exterior, y con el tiempo es normal que aparezcan problemas de humedad, desgaste de pintura o simplemente la necesidad de actualizar el diseño.

Vamos a explicar qué permisos necesitas, cómo preparar la superficie, las distintas opciones de acabado y qué materiales o colores funcionan mejor según tus objetivos. Ten en cuenta que lo primero siempre va a ser evaluar en qué estado está la fachada, así ya observarás si tiene algún daño.

Obras en fachada comunidad de propietarios: permisos

Si vives en un edificio o urbanización, cualquier actuación que implique modificar la fachada entra dentro de las obras en fachada de comunidad de propietarios. La Ley de Propiedad Horizontal en España establece que cualquier modificación en los elementos comunes del edificio (y la fachada lo es) debe ser aprobada en junta de vecinos. Por lo tanto:

  • Solicitar autorización previa: no puedes cambiar el color o instalar un revestimiento diferente sin que la comunidad lo apruebe.
  • Permiso del ayuntamiento: algunas actuaciones requieren licencia de obra menor (pintar, pequeñas reparaciones) o mayor (cambiar revestimientos, cerramientos de cristal).
  • Normativas locales: si tu vivienda está en un casco histórico o en una zona con restricciones urbanísticas, tendrás que ajustarte a los materiales y colores permitidos.

1. Prepara la superficie de la fachada

La clave para que el renovar tu fachada dure es la preparación. Pintar o colocar un revestimiento sin tratar antes la superficie solo hará que el problema vuelva a aparecer en poco tiempo.

Trata la humedad y repara daños

Antes de aplicar pintura o revestimientos, comprueba:

  1. Manchas oscuras o verdes: suelen ser signo de humedad por filtración.
  2. Desconchados de pintura: indican que la pared no transpira correctamente.
  3. Fisuras o grietas: por pequeñas que sean, pueden permitir la entrada de agua.

Para solucionarlo, tienes que sellar las grietas con masilla especial para exteriores, y luego aplicar un tratamiento antihumedad profesional. Si el daño es mayor, habría ya que hacer una reparación estructural antes de pasar a pintar o revestir.

Limpia y protege áreas cercanas

Una fachada limpia garantiza un acabado uniforme. Usa una hidro limpiadora a presión para eliminar polvo, moho o restos de pintura vieja. Después cubre ventanas y puertas con plásticos protectores, protege el suelo y elementos de jardín cercanos con cinta de carrocero, y retira cables o antenas que dificulten el trabajo.

2. Opciones para arreglar tu fachada

Ya podemos pasar a renovar la fachada con principalmente, tres opciones: pintura, revestimiento, cerramiento de cristal.

Pintura

La opción más habitual. Es relativamente económica y permite un cambio radical con poco esfuerzo. Lo ideal es elegir pintura plástica o acrílica para exteriores, que resista la lluvia y los rayos UV.

Tiene algunas ventajas, como la gran variedad de color que tenemos a disposición, así como su fácil aplicación y lo económica que es. Por otro lado, dura menos, ya que habría que repintar cada 8-10 años.

Revestimientos

como arreglar fachadas de casas

Si buscas un acabado más resistente y con personalidad, los revestimientos son una gran opción. Entre los más usados:

  1. Cerámicos: ofrecen gran resistencia y múltiples diseños, desde rústicos hasta modernos.
  2. Piedra natural. Aporta elegancia, robustez y un carácter único a la fachada.
  3. Madera tratada, que da un toque cálido y natural, aunque requiere mantenimiento periódico.

Para este tipo de acabado ya sería más conveniente contar con profesionales de la reparación de fachadas.

Cerramientos de cristal

Si lo que quieres es ampliar espacios (por ejemplo, una terraza cubierta), el cerramiento de cristal es una solución moderna y funcional. Protege del frío, mejora la eficiencia energética y es bastante luminoso. Eso sí, en edificios requiere autorización de la comunidad y licencia municipal.

Cómo pintar tu fachada

Si optas por la pintura, aquí tienes el paso a paso:

  1. Aplica una capa de imprimación para fijar mejor la pintura y evitar descamaciones.
  2. Usa rodillo de pelo largo para superficies rugosas o pistola de pintura para un acabado más homogéneo.
  3. Pinta de arriba hacia abajo, en franjas verticales, para evitar marcas.
  4. Aplica al menos dos capas para garantizar resistencia.
  5. Un truco: elige colores claros en zonas muy soleadas, ya que absorben menos calor y ayudan a mantener la casa fresca.

Cómo revestir la fachada

El revestimiento requiere un poco más de técnica, pero los resultados son espectaculares. Dependiendo del material:

  1. Cerámicos: se colocan con mortero o adhesivos especiales. Conviene dejar juntas bien selladas para evitar filtraciones.
  2. Piedra natural, que necesita anclajes o sistemas de fachada ventilada. Aporta mayor aislamiento.
  3. Madera. Se instala sobre estructuras metálicas o rastreles de madera tratada. Importante aplicar barnices protectores contra sol y humedad.
  4. Consejo profesional: si el revestimiento cubre gran parte de la superficie, apuesta por una fachada ventilada. Mejora la eficiencia energética y evita problemas de condensación.

¿Qué material es mejor para fachadas exteriores?

No hay una única respuesta, es algo que va a depender bastante de lo que te gusta, de lo que necesitas y de tu presupuesto.

Por ejemplo, las piedras naturales serán lo mejor si quieres que tenga un gran valor estético y que dure el mayor número de años posible. También está el ladrillo o el porcelánico, que también son muy resistentes y fáciles de limpiar, aunque no tan estéticos.

Por supuesto, si quieres un estilo rústico, siempre va a ser mejor de madera, o si buscas modernidad y funcionalidad, de cristal.

Colores para resaltar la fachada de tu casa

Al igual que el material, depende bastante más de tus gustos, pero aquí te dejamos algunas ideas:

  • Blanco: atemporal, elegante y da sensación de amplitud.
  • Tonos tierra y beige: transmiten calidez y combinan bien con piedra y madera.
  • Grises y antracita: modernos, urbanos y fáciles de mantener.
  • Colores vivos (azules, verdes, ocres): aportan originalidad, aunque conviene usarlos en detalles o zonas concretas.

Nuestro consejo es que combines dos tonos para resaltar balcones, marcos de ventanas o zócalos. De esta forma, tu fachada tendrá un aire más dinámico y estilizado.

Renovar la fachada no es solo pintar o revestir, es cuidar la estructura de tu hogar y darle nueva vida. Si quieres saber cómo renovar la fachada de mi casa, recuerda que lo más importante es revisar permisos y normativas, tratar humedades y preparar la superficie, elegir la solución que mejor se adapte a tu presupuesto y estilo, y asegurarte de aplicar materiales de calidad y contar con profesionales si la obra es compleja.

¿Cómo arreglar una puerta mordida por un perro?

como arreglar una puerta mordida por un perro

Quien tiene perro sabe que la etapa de cachorro puede traer más de un disgusto… y es que lo más habitual es encontrarse cosas mordidas, como mandos de televisión o puertas. Los perros, sobre todo cuando son pequeños y están en etapa de crecimiento, o están nerviosos tienden a morder la madera como forma de liberar ansiedad o simplemente por juego. Hoy, os contamos nuestras soluciones para arreglar una puerta mordida por un perro sin necesidad de cambiarla por completo.

Qué necesitas para reparar la puerta mordida por tu cachorro

Antes de comenzar, prepara los siguientes materiales y herramientas. Si la mordida es muy profunda y falta un trozo grande de madera, quizá también necesites un taquito de madera para rellenar la zona antes de aplicar la masilla. La mayoría los encontrarás fácilmente en ferreterías o tiendas de bricolaje:

  • Masilla para madera o pasta reparadora epoxi.
  • Espátula.
  • Lija de grano medio y fino (80-100 y 120-150).
  • Trapo húmedo.
  • Imprimación para madera.
  • Pintura o barniz (según el acabado de la puerta).
  • Brocha o rodillo pequeño.
  • Guantes de protección.

Paso a paso para arreglar la puerta mordida por un perro

Paso 1: Preparación y Limpieza

Ahora vamos al proceso de reparación. Siguiendo estos pasos, podrás devolverle a tu puerta un aspecto impecable:

  1. Retira con una espátula o un cúter las astillas sueltas que hayan quedado en la zona mordida.
  2. Pasa una lija de grano medio para alisar un poco los bordes del mordisco.
  3. Limpia la zona con un trapo húmedo para quitar polvo y restos de madera.
  4. Deja secar bien antes de continuar.
  5. Este paso es clave porque garantiza que la masilla se adhiera correctamente.

Paso 2: Aplicación de la Masilla o Relleno

Aplica la masilla para madera con ayuda de la espátula, rellenando bien el hueco de la mordida. Si el agujero es muy profundo, aplica en capas pero dejando que cada una se seque antes de poner la siguiente. Luego, alisa la superficie lo máximo posible con la espátula, para que después sea más fácil lijar. En caso de que falte un trozo de madera grande, coloca primero un pequeño taquito de madera encolado y luego cubre con masilla.

Paso 3: Lijado y Alisado

Una vez que la masilla esté completamente seca (puede tardar de 1 a 24 horas según el producto), pasa una lija de grano medio para rebajar el exceso. Después, utiliza una lija de grano fino para dejar la superficie lisa y uniforme, y para terminar este paso, limpia bien el polvo resultante con un trapo seco o ligeramente húmedo. El objetivo es que la zona reparada quede al mismo nivel que el resto de la puerta.

Paso 4: Pintura o Barnizado Final

Con este último paso, la mordida quedará completamente disimulada, ya lo verás:

  1. Aplica una capa de imprimación para mejorar la adherencia de la pintura o el barniz.
  2. Cuando se seque, pinta o barniza la puerta en el color original.
  3. Si es necesario, aplica dos capas para lograr un acabado homogéneo.
  4. Deja secar bien antes de volver a usar la puerta.

¿Cómo tapar una mordida de perro?

Si buscas más un arreglo rápido y estético, la mejor opción que te podemos aconsejar es utilizar masilla para madera. Este material es económico, fácil de aplicar y permite lijar y pintar encima, logrando que la zona dañada pase desapercibida. Otra alternativa más resistente es la pasta epoxi, que se endurece mucho más que la masilla tradicional y resulta ideal para daños profundos.

En casos en los que el mordisco se encuentre en el borde de la puerta, también puedes usar un perfil metálico o una moldura para cubrir la zona y, de paso, protegerla de futuros mordiscos.

¿Qué le puedo echar a la madera para que mi perro no la muerda?

¿Ya has arreglado la puerta mordida por tu perro? Tienes la mitad de la solución. Si no quieres que la vuelva a morder, tienes que usar algún producto que sea desagradable para él (en cierta medida) pero que sean seguros. Os recomendamos los sprays repelentes para perros, el vinagre blanco diluido en agua (rocíalo con un pulverizador), zumo de limón que también actúa como repelente natural, o aerosoles anti-mordida con feromonas, que ayudan a corregir la conducta de forma más duradera.

Además de aplicar productos, recuerda que un perro suele morder por aburrimiento o ansiedad. Asegúrate de que tenga juguetes mordedores adecuados, y ejercicio suficiente, verás como no tendrá tantas ganas de destrozar la puerta.

Últimos consejos para que tu cachorro no muerda la puerta

Para que deje de hacerlo en el futuro, te dejamos estos 3 consejos que seguro que te funcionan:

  1. Ofrece juguetes masticables, a los perros les encanta masticar. Proporciona una variedad de juguetes masticables seguros y atractivos para que puedan liberar su energía de forma positiva.
  2. Aumenta la actividad física. Un perro cansado es un perro feliz y menos propenso a la conducta destructiva, así que asegúrate de que tu mascota haga suficiente ejercicio diario.
  3. Adiestramiento, sobre todo si este tipo de comportamiento se repite demasiado, podría ser un signo de ansiedad por separación o aburrimiento. En estos casos, consultar a un adiestrador canino o a un especialista en comportamiento animal puede serte de gran ayuda.

Ya sabes cómo arreglar una puerta mordida por un perro y que la reparación no es complicada. Con masilla, lija y un poco de pintura puedes dejar tu puerta como nueva, sin rastro del mordisco. No obstante, recuerda que es igual de importante prevenir.

Esperamos haberos ayudado con este artículo, ¡Hasta la próxima!

Cómo arreglar una puerta corredera de un armario

como arreglar puerta corredera

Las puertas correderas de armario son prácticas, elegantes y ahorran espacio en habitaciones pequeñas. Con el uso diario pueden presentar algún que otro problema, como atascarse o salirse del riel, pero es bastante fácil de solucionar. Hoy, os contamos cómo arreglar una puerta corredera de un armario, qué hacer si se sale de la guía, cómo solucionar un atasco y qué pasos seguir si la puerta se ha torcido.

¿Se puede reparar una puerta corrediza?

Sí, en la mayoría de los casos se puede reparar una puerta corredera de armario sin necesidad de cambiarla. Los problemas más habituales están relacionados con:

  1. Ruedas desgastadas o rotas.
  2. Guías desajustadas o sucias.
  3. Puertas desniveladas que se salen constantemente del riel.
  4. Tornillos flojos o piezas sueltas.
  5. Desalineación por un mal montaje o por golpes accidentales.

Lo bueno es que todas estas situaciones tienen solución sencilla y, solo en casos extremos habría que sustituirla.

Cómo arreglar la puerta corredera

como arreglar una puerta corredera de un armario

Ahora vamos paso a paso con los problemas más comunes y sus soluciones prácticas.

Si la rueda se ha salido de la guía

Una de las averías más típicas en las puertas correderas de armario es que la rueda se salga de la guía, lo que impide que la puerta se desplace suavemente. Para solucionarlo retira la puerta con cuidado levantándola ligeramente hacia arriba y comprueba si la rueda está dañada o solo se ha salido de su posición. Si la rueda está en buen estado, vuelve a encajarla en la guía, ajusta los tornillos de fijación de la rueda para que quede firme.

Limpia bien el riel con un aspirador o un paño para eliminar polvo y suciedad que puedan volver a provocar el problema. Si la rueda está rota, tendrás que sustituirla por una nueva. Por suerte para todos nosotros, suelen venderse en kits universales en ferreterías.

Si hay un atasco o desajuste de las ruedas

Otro problema frecuente es que la puerta se quede atascada al deslizarla. Esto suele deberse a que las ruedas están desajustadas o a que el riel está sucio. Con estos 5 pasos, tu puerta corredera debería volver a moverse sin esfuerzo:

  1. Examina el riel inferior y superior en busca de suciedad o pequeños objetos (pelusas, piedras, clips, etc.).
  2. Límpialos con un aspirador y un paño húmedo.
  3. Revisa que las ruedas estén alineadas correctamente con la guía.
  4. Ajusta los tornillos de regulación que suelen tener en la parte inferior para equilibrar la altura de la puerta.
  5. Lubrica el riel con un producto específico (como silicona en spray) para mejorar el deslizamiento.

¿Por qué la puerta corrediza de mi armario se sale constantemente del riel?

Si tu puerta corredera se sale del riel de manera repetida, puede haber varias causas distintas:

  1. Ruedas desgastadas o flojas: si no giran correctamente, la puerta se desestabiliza.
  2. Guías sucias. La acumulación de polvo, pelos o suciedad hace que la rueda pierda apoyo.
  3. Desnivel en el suelo o en el montaje: si la estructura del armario no está completamente recta, la puerta tenderá a salirse.
  4. Tornillos flojos tanto en las ruedas como en los anclajes de la puerta.
  5. Peso excesivo en la puerta. Algunas puertas antiguas son muy pesadas y desgastan antes el sistema.

La mejor solución para esto sería que hicieses una puesta a punto completa. Para esto, deberías retirar la puerta y limpiar los rieles a fondo. Luego, habría que revisar y ajustar las ruedas, sustituyendo lasque estén en mal estado. Por último, tendrías que ajustar la altura con los tornillos reguladores para que la puerta esté bien nivelada.

Si después de hacer esto la puerta sigue saliéndose, puede que la guía esté deformada y necesites reemplazarla.

¿Cómo arreglar una puerta corredera que está torcida?

Una puerta torcida no solo se ve mal estéticamente, también suele atascarse y desgastar más rápido el mecanismo. Estaría bien que tuvieses a mano un nivel de burbuja para asegurarte de que las puertas quedan alineadas al terminar el ajuste. Dicho esto, deberías empezar por comprobar el desnivel, cerrando las puertas y observando si una está más baja que la otra.

Ajusta las ruedas, ya que la mayoría de sistemas tienen tornillos de regulación que permiten subir o bajar la puerta hasta nivelarla. Aprieta los tornillos de las bisagras o soportes, porque a veces la puerta se tuerce simplemente porque los anclajes están flojos. Luego, verifica la guía superior, si está torcida o mal colocada, también puede provocar el desajuste.

Para terminar, revisa el peso y estado de la puerta: si la madera se ha combado por humedad, quizá necesite un refuerzo o, en casos extremos, un reemplazo.


Ahora ya sabes cómo arreglar la puerta corredera de un armario, no es complicado una vez hayas identificado el problema. La mayoría de veces basta con limpiar los rieles, ajustar las ruedas o sustituir alguna pieza desgastada. Lo más importante es no dejar que el problema avance, una puerta corredera mal ajustada se desgasta más rápido y puede terminar rompiéndose.

  • « Ir a la página anterior
  • Página 1
  • Página 2
  • Página 3
  • Página 4
  • Página 5
  • Ir a la página siguiente »

Footer

FDC HISPANA PROYECTOS
Tel.: 611 43 38 58
Email: info@hispanaproyectos.com
Cambio de puertas en Zaragoza
Cambiar suelo en Zaragoza
Arreglo ventanas en Zaragoza
Blog

logo hispana proyectos

  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Presupuesto sin compromiso
  • Mapa de Sitio
  • Trabaja con nosotros
  • Contacto

© 2025

Gestionar el consentimiento de las cookies
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}