Muchas personas creen que alisar paredes es una tarea complicada o que solo pueden realizarla los profesionales. La realidad es que, con paciencia, buenos materiales y siguiendo un proceso adecuado, puedes conseguir resultados muy satisfactorios incluso si no tienes experiencia previa en bricolaje o reformas. Hoy, os mostramos cómo alisar paredes con masilla y rodillo, aunque tenga imperfecciones o sea de gotelé, así que empecemos con los materiales.
Materiales necesarios para alisar paredes
Los materiales más habituales para alisar paredes son:
- Masilla para alisado o pasta niveladora
- Rodillo especial para masilla
- Espátulas si la prefieres
- Lijadora manual o eléctrica
- Papel de lija de diferentes grosores
- Imprimación selladora
- Cubeta para pintura o masilla
- Cinta de carrocero
- Plásticos protectores para suelos y muebles
- Trapos o esponjas para limpieza
Elegir una masilla de calidad es clave, tienes productos específicos para cubrir gotelé, reparar paredes dañadas o conseguir acabados ultralisos. Antes de comprar, revisa siempre las indicaciones del fabricante para asegurarte de que es adecuada para tu caso.
¿Es mejor alisar la pared con rodillo o con espátula?
Ambas herramientas son válidas, pero actualmente el método más recomendado es el rodillo, ya que es más uniforme, rápido, y es ideal para cubrir gotelé:
- Aplicación más uniforme. El rodillo permite repartir la masilla de forma homogénea sobre toda la superficie, reduciendo marcas y desniveles.
- Mayor rapidez. Con rodillo se cubren superficies grandes en menos tiempo, algo especialmente útil en viviendas completas.
- Perfecto para gotelé, puesto que puedes rellenar los relieves de manera eficaz.
- Es más fácil para principiantes.
- Aún así, la espátula sigue siendo útil para rematar las esquinas o aplicar capas de acabado.
Cómo alisar una pared con masilla
Si quieres aprender alisar pared con masilla, debes seguir un proceso ordenado. Saltarse pasos suele provocar grietas, marcas o un acabado irregular.
Preparar la superficie
Debes preparar correctamente la superficie para que la masilla que luego pondremos se adhiera correctamente. Por lo tanto, tendrás que retirar todo el polvo y la suciedad con un trapo húmedo y eliminar restos de pintura suelta.
Luego, repara las grietas o agujeros grandes, proteger enchufes, rodapiés y marcos con cinta de carrocero y cubrir muebles y suelos con plástico para no manchar nada. Si la pared tiene pintura brillante o esmaltada, es recomendable lijarla ligeramente para mejorar la adherencia.
Aplicación de la masilla
Una vez la pared esté limpia y seca, llega el momento de aplicar la masilla. Puedes hacerlo con rodillo o espátula, dependiendo del acabado que quieras conseguir. En la mayoría de los casos será necesario aplicar dos o tres capas para lograr un acabado completamente liso, y estos son los pasos:
- Remueve bien la masilla hasta conseguir una textura homogénea.
- Aplica una primera capa fina y uniforme.
- Extiende el producto en diferentes direcciones para cubrir toda la superficie.
- Deja secar según el tiempo indicado por el fabricante.
Lijado
Cuando la masilla esté completamente seca, deberás lijar la superficie. Este paso sirve para eliminar irregularidades y conseguir un acabado perfecto. Para dejarlo bien lijado, tendrás que utilizar una de grano medio en la primera pasada, y en una segunda ya utilizar una fina para suavizar la superficie.
Limpia el polvo después del lijado y ya tendrás este paso hecho.
Imprimación
Antes de pintar, es recomendable aplicar una imprimación selladora. Con la imprimación:
- Mejorarás la adherencia de la pintura.
- Evitarás que absorba la pintura en exceso.
- Tendrás un acabado más uniforme.
Después de secar la imprimación, la pared estará lista para pintar. Si quieres aprender a hacerlo paso a paso, aquí os dejamos un artículo sobre cómo pintar paredes.
Cómo alisar paredes de gotelé
El gotelé fue durante décadas uno de los acabados más utilizados en viviendas. Sin embargo, ahora muchos buscamos alisar estas paredes para modernizar un poco los espacios, para lo que existen dos métodos principales.
Sin quitarlo
Si el gotelé es fino y está bien adherido, puedes cubrirlo directamente aplicando masilla niveladora. Este método consiste en:
- Limpiar la superficie.
- Aplicar varias capas de masilla con rodillo.
- Lijar entre capas.
- Aplicar imprimación antes de pintar.
Esta opción es más rápida, genera menos suciedad y es ideal si quieres tapar el gotelé sin quitarlo.
Quitándolo
Si el gotelé es muy grueso o está deteriorado, puede ser necesario retirarlo completamente. Para esto, tendrás que humedecer la pared si el gotelé es al temple y posteriormente raspar la superficie con una espátula.
Luego solo tendrás que reparar las imperfecciones con la masilla, lijar y aplicar la imprimación. Esto requiere más tiempo y esfuerzo, pero el acabado es más uniforme y profesional.
Cómo alisar las paredes si están en mal estado
Cuando las paredes presentan grietas, humedades o irregularidades profundas, el proceso de alisado requiere una preparación extra. Si quieres saber como alisar paredes con imperfecciones, debes seguir estos pasos:
Reparar grietas
Las grietas deben rellenarse con masilla o mortero reparador. Es importante dejar secar completamente antes de continuar.
Eliminar humedades
Nunca debes alisar una pared con humedad si está en mal estado. Primero hay que solucionar el origen del problema, ya que la humedad deteriora la masilla y la pintura.
Nivelar superficies irregulares
Si la pared tiene desniveles importantes, puede ser necesario aplicar varias capas de masilla hasta conseguir una superficie plana.
Refuerzo con malla
En paredes muy dañadas, se puede utilizar malla de fibra para evitar futuras grietas.
Nuestros consejos para alisar tus paredes
Para terminar, aquí tienes una serie de recomendaciones prácticas que te ayudarán a conseguir mejores resultados cuando te decidas por alisar las paredes:
- No tengas prisa, el secado entre capas es fundamental. Si aplicas masilla sobre una capa húmeda, el acabado será irregular.
- Usa materiales de calidad, si la masilla es barata luego el trabajo te llevará el doble de tiempo y el resultado será peor.
- Trabaja con buena iluminación, te ayudará a ver si hay alguna imperfección que de normal no verías.
- Lija siempre entre capas si quieres un acabado profesional.
- Protege bien la zona de trabajo. La masilla y el polvo del lijado pueden ensuciar mucho, así que cubrir muebles y suelos te ahorrará tiempo después.
- Empieza por una pared pequeña, sobre todo si no tienes experiencia, así verás como va quedando y te ayudará a ganar seguridad.
- Importante que consultes los tiempos de secado, tanto para la masilla como para la pintura; recuerda que cada producto tiene su propio tiempo y es importante respetarlo.




