Si cuando enciendes la calefacción notas que algunos radiadores calientan solo por la parte inferior, hacen ruidos extraños o tardan demasiado en alcanzar la temperatura adecuada, es muy probable que tengan aire acumulado en su interior. En ese caso, purgarlos es una de las tareas de mantenimiento más sencillas y efectivas para mejorar el rendimiento del sistema de calefacción, reducir el consumo energético y alargar la vida útil de la instalación.
Es algo que por lo general, hay que hacer una vez al año como mínimo, así que es importante saber cómo purgar los radiadores. Recuerda que necesitas una llave de purga, y un vaso o bandeja para cuando caiga el agua.
¿Cómo se deben purgar los radiadores con la calefacción encendida o apagada?
Siempre debes purgar los radiadores con la calefacción apagada. Cuando el sistema de calefacción está encendido, el agua circula por los radiadores y genera presión interna. Si decides abrir la válvula de purga en ese momento, pueden ocurrir varios problemas:
- El agua puede salir con demasiada presión.
- Existe riesgo de quemaduras si el agua está muy caliente.
- El aire no se expulsará correctamente, lo que reducirá la eficacia del purgado.
Por lo tanto os aconsejamos apagar la calefacción y esperar entre 15 y 30 minutos antes de comenzar, así le damos tiempo a que el agua del circuito se estabilice y vaya bajando la presión, haciendo que el aire acumulado suba hacia la parte superior del radiador.
Cómo purgar los radiadores
1. Apaga la calefacción
El primer paso es apagar completamente la calefacción. No basta con bajar el termostato, lo ideal es asegurarse de que la caldera esté parada y que el agua deje de circular por el sistema. Después de apagarla, espera al menos 15 minutos. Durante este tiempo, el aire acumulado dentro del radiador subirá hacia la parte superior, lo que facilitará su expulsión cuando abras la válvula.
Este paso es clave para que purgar los radiadores sea realmente efectivo. Saltárselo suele provocar que el aire permanezca dentro del circuito y el problema vuelva a aparecer en poco tiempo.
2. Localiza tu válvula
Cada radiador tiene una válvula de purga situada normalmente en la parte superior y en uno de los extremos. Es una pequeña pieza metálica que puede abrirse con una llave de purga, un destornillador plano o incluso con la mano, dependiendo del modelo.
Antes de abrirla, es recomendable observar bien su forma para evitar dañarla. Si utilizas una llave de purga, hazlo con suavidad, sin aplicar demasiada fuerza, ya que estas válvulas suelen ser delicadas.
3. Pon debajo un vaso o bandeja
Antes de abrir la válvula, coloca un recipiente debajo. Puede ser un vaso, una taza o una pequeña bandeja. Este paso es importante porque al abrir la válvula primero saldrá aire, pero después comenzará a salir agua.
Aunque la cantidad de agua suele ser pequeña, con esto nos evitaremos manchas en la pared o en el suelo, especialmente si el radiador está recién pintado o instalado sobre parquet. También es recomendable tener a mano un trapo o papel absorbente para limpiar posibles salpicaduras.
4. Abre la válvula y espera a que salga agua
Gira lentamente la válvula en sentido contrario a las agujas del reloj. Notarás que comienza a salir aire, normalmente acompañado de un pequeño silbido. Ese sonido indica que el aire atrapado está abandonando el radiador.
Debes mantener la válvula abierta hasta que deje de salir aire y empiece a salir un chorro constante de agua sin burbujas. Cuando el agua fluye de manera uniforme, significa que el radiador ya no tiene aire acumulado.
No abras la válvula demasiado rápido ni completamente, ya que podrías provocar una salida brusca de agua.
5. Cierra la válvula
Cuando el agua salga de forma continua, vuelve a cerrar la válvula girándola suavemente en sentido de las agujas del reloj. No es necesario apretar demasiado, basta con dejarla bien cerrada para evitar fugas y es que de hecho es un error común al purgar radiadores el apretar excesivamente la válvula, lo que puede dañarla y provocar pérdidas de agua con el tiempo.
Después de cerrarla, seca la zona para comprobar que no hay fugas.
6. Revisa la presión de tu caldera
Tras purgar los radiadores, es muy importante revisar la presión de la caldera, ya que durante el purgado se pierde una pequeña cantidad de agua del circuito, lo que puede hacer que la presión disminuya.
La mayoría de las calderas domésticas deben tener una presión entre 1 y 1,5 bares cuando están en frío. Si observas que la presión ha bajado, tendrás que rellenar el circuito utilizando la llave de llenado de la caldera.
7. Enciende la calefacción
Una vez finalizado todo el proceso, vuelve a encender la calefacción y comprueba que los radiadores se calientan de la misma forma. Si todo ha salido bien, notarás que la temperatura se distribuye correctamente y que han desaparecido los ruidos internos. En caso de que algún radiador siga calentando mal, puede ser necesario repetir el proceso.
Qué radiador se purga primero
Para purgar los radiadores lo más recomendable es empezar por el más cercano a la caldera y continuar el recorrido del circuito hasta llegar al más lejano. Este es el orden que permite expulsar el aire de forma progresiva y evitar que no desplace hacia otras zonas del sistema.
En el caso de que tengas una casa con varias plantas, lo mejor será comenzar por los de la planta baja y terminar en los de la planta más alta, ya que en este caso el aire tenderá a subir dentro del circuito.
¿Cómo puedo saber si un radiador está bien purgado?
Saber si el proceso se ha realizado correctamente es fundamental para que no haya problemas a posteriori. Principalmente:
- Debe haber un calor uniforme. El radiador debe calentarse completamente, tanto en la parte superior como en la inferior. Si la zona superior sigue fría, probablemente aún tenga aire en su interior.
- No se tiene que escuchar ningún ruido. Si tiene aire, escucharás burbujeos o golpeteos pero si no los oyes, lo has hecho bien.
- Funciona más rápido. Si está correctamente purgado, alcanzará la temperatura marcada en menos tiempo, es decir, es más eficiente.
- La presión de la caldera es estable, manteniéndose dentro de los valores recomendados. Si baja constantemente lo más seguro es que tengas una fuga u otro problema en la instalación.
¿Cuándo purgar tus radiadores?
El mejor momento para purgar los radiadores es justo antes de empezar a utilizar la calefacción de forma habitual, lo que normalmente es a comienzos del otoño o justo antes de que llegue el invierno. Suele ser así porque durante los meses en los que la calefacción está apagada, es habitual que se acumule aire dentro del circuito.
Además, si notas que un radiador no alcanza la temperatura adecuada o solo calienta parcialmente, tendrás que purgarlo. Lo mismo si escuchas ruidos extraños (burbujeos, silbidos o golpes). Por último deberás purgar los radiadores siempre que se manipule la caldera o el circuito de calefacción, porque existe la posibilidad de que se haya introducido un poco de aire.
Si conviertes esta tarea en parte del mantenimiento habitual de tu vivienda, notarás que la calefacción funciona de forma más eficiente y que los radiadores ofrecen un calor más uniforme y agradable. Además, dedicar unos minutos a esta revisión puede ayudarte a detectar pequeños problemas antes de que se conviertan en averías mayores. ¡Hasta la próxima!




